Cookies

Todos hemos dado con el famoso mensaje de «aceptación de cookies» mientras navegábamos por Internet. Estas galletas virtuales llevan con nosotros varias décadas pero todavía hay quien no sabe cuál es su utilidad o la manera en la que ayudan al usuario. A fin de conocer el grado de información que entregamos al sitio web que estamos visitando, es bueno tenerlas presentes. ¿Te gustaría saber qué son exactamente?

¿Qué son las cookies?

Las cookies son fragmentos de datos que se envían entre emisor y receptor. Creados por la propia página web, se acumulan en forma de fichero de texto en el disco duro de los ordenadores. Una vez instaladas, la idea es recoger toda la información posible sobre el comportamiento del usuario y enviar material que sea de su interés. De lógica, éste no va a ser para todos iguales puesto que está apoyado en sus consultas directas.

Conseguir que los usuarios de una ecommerce pudieran mantener el carrito de la compra lleno de los mismos artículos durante la navegación fue el origen de la primera cookie. En 1994, Lou Montulli, desarrollador de Netscape Communications por aquel entonces, observó cómo el cliente cada vez que quería terminar este proceso tenía que volver a empezar. Con una metodología sencilla, creó el fichero que todos conocemos. Por si fuera poco además, para que el desgaste de recursos del servidor no fuera constante, también lo implementó en el propio ordenador.

Cookies con sabor a avena

¿Para qué sirven las cookies?

La utilidad de las cookies es bastante sencilla. Por un lado, recuerda los datos de acceso de éste cuando entra en una página web o aplicación sin necesidad de que los vuelva a meter en su visita siguiente y por otro, también ofrece contenido relacionado con las visitas que hace. En ambos casos facilidades a la persona que ésta agradece pero de igual forma, también se está quedando con una pequeña parte de nosotros.

Las galletas son inofensivas pero los usuarios debemos cuidarnos de ellas si no queremos dejar rastros de nuestras navegaciones en un ordenador X. Ahora, con la capacidad de poder aceptarlas o no, elegimos bajo criterio propio pero siempre hay que estar alerta para aquellos que gusta de estar de incógnito. En cualquier caso, este fichero supuso un adelanto en la dinámica de Internet. ¿Te ves metiendo la contraseña cada vez que quieras escuchar tu canción favorita en Spotify?

Tipos de cookies

Aunque con la misma finalidad, existen varios tipos de cookies en el mercado. En los 90 no podíamos diferenciar una de las otras porque todavía no conocíamos de su éxito. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas galletas fueron ganando puntos y demostrando que su creación no había sido en vano. Con cantidad de similitudes, cada una de ellas tiene su propio cuerpo y actúa bajo una identidad determinada. A continuación, te dejamos con las más populares hasta la fecha:

De sesión

Con un periodo de vida limitado, las «galletas» de sesión son las más conocidas. Este código de programación solo almacena los datos del usuario mientras dure la consulta. Por ejemplo, si tenemos una ecommerce recordará a la persona (que previamente no se había registrado en la plataforma) que necesitamos su nombre y contraseña para que los artículos del carrito lleguen a casa. Aunque mientras la visita esté en activo el objeto seguirá ahí, cuando cierre la web el navegador borrará cualquier tipo de rastreo.

Persistentes

El fichero guarda los datos del usuario durante una temporada con el fin de darle información de interés. Si hemos entrado en un sitio X, gracias a la navegación que hemos hecho, las cookies pueden reconocer cuáles son nuestros gustos o aquello a lo que prestamos más atención. Cuando volvemos a entrar, aunque hayan pasado meses, todo habrá quedado grabado. Algunas con fecha de expiración, para eliminar el rastreo de forma definitiva lo mejor es que limpiemos el navegador.

Publicitarias

Las «galletas publicitarias» envían anuncios al usuario en función de las búsquedas que ha hecho. Con el banner como su formato popular, la idea es entregar a la persona spot o pantallazos desde los que pueda ver un producto o servicio que sea de su interés. Por ejemplo, si pedimos pizza un sábado por la noche para cenar con los amigos en casa, cuando entres en una web que sueles consultar podría aparecer un cartel con sitios de comida para llevar a razón de lo que hiciste la última vez. ¿Comprendes las meta?

Zombie

Las cookie zombie se guarda en el dispositivo en lugar del navegador. De esta manera poco importará que usemos Chrome u Opera puesto que siempre nos va a recordar que pasamos por allí. Su particularidad está en que, aunque las borremos de forma manual, se pueden regenerar (de ahí su nombre) sin que nosotros nos demos cuenta. Creadas con la idea de mejorar la experiencia de usuario, también están tachadas de ilegítimas o malintencionadas pues en algunos casos son una amenaza para la privacidad.

Ejemplo de cookies

Las sugerencias que te hace Youtube en función de los vídeos que has visto puede ser un buen ejemplo de cookie en nuestros días. Si eres aficionado al «Club de la comedia» y en tus ratos libres te pones estos programas desde la aplicación, cuando entres de nuevo el portal estará cargado de sugerencias del estilo. Con la idea de que descubras algo nuevo que te resulte atractivo, la plataforma hace su trabajo. ¿No es genial tener esta oportunidad?