Cloaking

El cloaking es una de las técnicas Black Hat SEO más populares que existen. En desuso desde hace algunos años, su estrategia de posicionamiento web negativo destrozó cientos de sitios. Hoy, gracias a las nuevas políticas de Google, este conjunto de herramientas no es más que un mal recuerdo de aquellos webmasters que lo sufrieron. Con varias anécdotas a sus espaldas, estamos ante uno de los infiernos más señalados por aquellos que quisieron colocar entonces, su negocio en los primeros resultados. ¿Fuiste tú uno de ellos?

¿Qué es el cloaking?

Hacemos cloaking cuando ofrecemos un contenido diferente al buscador del que ven los usuarios. Configurando el sitio web desde la raíz podemos enmascarar la realidad y colocarla a nuestro beneficio. Si bien fue una técnica escurridiza como pocas, una vez descubierta no hubo reparos a la hora de penalizar todos aquellos espacios que habían hecho uso indiscriminado de ella. Desde entonces el algoritmo de Google no solo es más duro sino que se revisa cada cierto tiempo para eliminar posibles nuevos engaños.

Con el contenido de calidad por bandera, el buscador no solo eliminó cantidad de URLs sin respuesta alguna sino que estableció nuevas medidas a la hora de implementar su publicidad o de indexar algunos espacios que no daban aquello que se esperaba de ellos. Con los años, el volumen de nichos que hacen lo mismo es cada vez más grande, has el punto en que a veces resulta incontrolable. ¿Entiendes ahora por qué Google solo busca rastrear sitios que aportan valor y conocimiento al usuario?

Cloaking para Black Hat SEO

¿Para qué sirve el cloaking?

Sin otro fin que ocultar el contenido real de una web a los buscadores, el cloaking ha sufrido todo tipo de castigos y penalizaciones a lo largo de su historia. Bastante recurrente para aquellas páginas que no tienen calidad alguna de la información que transmiten, su falta de ética es lo que la ha convertido en una «técnica sombrero negro» que curiosamente todo el mundo conoce. Apostando por el posicionamiento orgánico y natural, Google sigue luchando contra todos los esquemas que se salgan de esta norma. ¿Realmente te merece la pena el riesgo?

Llegados a este punto debemos decir que el Black Hat SEO en todas sus vertientes no es recomendable para sitios web que quieren tener una vida próspera y un reconocimiento por parte de los buscadores. Si bien (conociendo la temática al extremo) puedes ganar dinero durante una temporada, lo cierto es que con el tiempo deja mucho que desear y la pena está casi confirmada. ¡Actúa bien y no te la juegues!

Efectos negativos del cloaking

Practicar cloaking con nuestra web nos pasará factura para siempre. Lejos de ser una técnica que podamos saltar sin más, en el momento en que Google se «dé cuenta» de lo que estás haciendo perseguirá tu sitio hasta penalizarlo y retirarlo de las SERPs. Los efectos negativos son tan brutales que los mayores expertos no recomiendan su práctica ni siquiera por acercamiento. Dicho esto, si de veras aprecias tu sitio y quieres sacar partido de él, no deberías hacer uso de ninguna estrategia Black Hat SEO.

Con los bots de los buscadores capaces de identificar el código JavaScript de cada una de las páginas así como de buscar la comparación entre lo que se muestra al usuario real y al rastreador, resulta muy complicado poder mentir a alguien que dedica su vida a encontrar perfiles como el que tú quieres presentar. Aunque como reto (esto nadie lo discute) puede ser toda una experiencia en general, no merece la pena.

Ejemplo de cloaking

Pongámonos en el supuesto de que para nuestro sitio, IngenieroSEO, colocamos una lista de enlaces sin filtro alguno hacia artículos o términos que queremos posicionar. Cuando el contenido es de calidad este detalle pasa por alto pero si no vemos nada más allá, la realidad es muy diferente. El cloaking puede reventar cualquier buena intención que tengamos en mente. Dicho esto, si lo que buscamos es ganar el respeto de Google pero sobre todo de los usuarios que nos visitan, debemos hacer todo lo posible por evitarlo. ¿Comprendes ahora por qué?